Érase una vez un niño que tenía la irresistible necesidad de matar animales. No sólo necesitaba llevar a cabo tan terribles acciones, sino que disfrutaba haciéndolo. Ese niño creció, y sus instintos le pedían más: sangre humana. Para colmo, por una especie de "inercia familiar", tanto él como su hermana decidieron ser policías al igual que su padre adoptivo.
Esto que os cuento es sólo una breve introducción a la serie Dexter, una serie monstruosamente adictiva. Se ha llegado a un nivel en el que el protagonista es un asesino, pero del que nos enamoramos, a pesar de que sea un monstruo y, de hecho, él mismo no cese de recordárnoslo con voz en off. Y es que, aun siendo conscientes (como Dexter) de lo horrible de sus acciones y aterrorizarnos por lo que hace, de algún modo sentimos que lo que hace está bien, aunque sea lo peor de lo que es capaz la raza humana. Me explico: busca estratégicamente a sus víctimas: asesinos (accidentales o no) que salen impunes de sus crímenes ante la justicia.
Es una serie muy complicada, y no es para menos. Pero es que, para colmo, el tío no sólo mata, sino que despedaza a sus víctimas.
Sus tramas son geniales, sobre todo la principal, con elementos muy originales (como la muñeca que el asesino le regala a Dexter (y no hago spoilers)). A pesar de que las tramas episódicas no se acercan ni de lejos a las que construyen en CSI, siendo aquí las resoluciones mucho más sencillas, enganchan, interesan al espectador.
De verdad, una buena serie y muy recomenda
ble.